martes, 24 de febrero de 2009

RAFAEL BALDASQUIN CABALLERO, UN BUEN JEFE DE TRAFICO Y UN MEJOR AMIGO, UN GRAN LUCHADOR.


El pasado día 16 de febrero de este año 2009 falleció mi amigo Rafa, además de ser un excelente Jefe, tuve la suerte de ser bendecido durante treinta y seis años con su amistad. Tras diecisiete años de lucha con su enfermedad se marchó dejándonos faltos, un enorme luchador infatigable, me enseñó a ser constante y a no desanimarme cuando las fuerzas flaquean, ha sido un ejemplo a seguir. Hay dos frases suyas muy extendidas entre la plantilla de entonces, cuando las condiciones de trabajo no eran las mas idóneas: No lo perderás y personal disponible. Siempre creyó que esas condiciones no serian eternas y tenia razón, cuando empezaron a cambiar surgió la enfermedad. Desde entonces ese es mi lema y a menudo lo repito entre los compañeros.
No quiero dejar pasar esta triste oportunidad sin mencionar a los otros compañeros fallecidos que aparecen en esta foto que es del año 1.986, jubilación de Lázaro Gambero Ríos (a la izquierda de Rafa) y a la que asistió Vera (segundo por la izquierda) jubilado el año anterior, ambos exagentes de la Guardia Civil, personas rectas y humanas, maestros míos en este oficio mal valorado y peor pagado y de las que mal me temo, que tampoco están entre nosotros, Alfonso Carrascosa Guerrero (el mas alto en la parte superior), José Alburquerque Hernández (al lado del anterior), Mariano Las Heras Garre (sexto por la izquierda), Antonio Hernández Gil (tercero por la derecha agachado).
Pulsando aquí aumenta de tamaño el escrito de apoyo con recogida de firmas, que realicé al darme cuenta del mobing al que lo estaban sometiendo, cuando volvió al trabajo después de la operación en el año 1.993.


Un buen Jefe de Trafico y un mejor amigo, un gran luchador.

Te marchas y siento un vacío al saber que ya no estas entre nosotros, todo continua igual, sigue amaneciendo y anocheciendo, mi madre sigue ingresada en el hospital, son ochenta y cinco años, siento ganas de romper esa rutina, solo perviven los recuerdo, el instituto, tenis, motos, las visitas a exposiciones de pintura que realizamos, “siempre me gustó tu sensibilidad pictórica, excepto con el retrato que te hicieron en Paris”, valla discusión que tuvimos sobre el retrato.

Estudiar en la casa de cultura, en la redonda, en la casa de Bernar, que hacíamos de todo menos eso, estudiar, los mundiales de fútbol en junio del año 1.982, que vimos en casa de tus padres, en la playa, bailes, discotecas, pandilla, amigos, amigas, los diez días que pasamos en Paris, novias, trabajo, enfermedad, la maldita enfermedad. 

Se, que en más de una ocasión disentíamos, pero se podía hablar contigo y al final todo se arreglaba, nunca hubo rencor, cuantas sesiones de teléfono.


No hace mucho tiempo, una tarde me dijiste que te perdonara el daño que me podrías haber hecho, yo en ese momento no te entendí, y te di la razón por no crear una discusión, ahora que ya es demasiado tarde te entiendo, el tiempo corría en tu contra, yo no quise verlo, soy yo, el que tenia que pedirte perdón, por no haber estado a la altura de las circunstancias, y por no haber disfrutado mas tiempo de tu compañía.

Se que tengo un aliado más en la otra orilla, a pesar de mi lucha interna Unamuniana, un amigo en la extensión de la palabra, podemos tener conocidos y conocidos con cierta amistad, pero amigos lo que se dice amigos, no tantos y menos de una duración de treinta y seis años.

Tendría que decir nunca te olvidaré, que es lo que se suele decir, pero es que me resultará imposible el poder olvidarte, son tantos los recuerdos y las vivencias, espero no perderlo y siempre estaré disponible, cuando me marche junto a tí.

Fui incapaz de consolar a tu madre y de portar tu féretro, pero es tanto el dolor, incluso cuando escribo esto, que ya han pasado tres días, tengo que parar para coger aire, y secarme las lagrimas, hubiera querido estar en la incineración pero no podía ir solo.


Rafa, hasta luego.